2 thoughts on “compulsive-masturbator-Bator-Daddy”
Now that I think about it, I can’t help but curse the time when, in the priestly schools where I attended my early years, they insisted that masturbation was a sin detested by God, and that as a consequence, not only would we go to hell, but its practice would drain the phosphorus from our brains, quickly rendering us idiots and useless to society. It took a long 63 years before, at a difficult moment in my life, I came to the conclusion through psychology that all this was false and the product of the obscurantist minds of the Christian religions in particular. I don’t dare classify other religions, as I lack any basis for them. The fact is that once I freed myself from that burden, I could masturbate with complete happiness and deny the many wasted years. Today, at the age of 84, I’m addicted to edging, or ledges as I call them, and I do it at least three times a day. Since there are no limits to these practices, the day after my 84th birthday, I indulged myself seven times a day. Of course, reaching the edge and not allowing myself to orgasm keeps my libido as alert as a 15-year-old. I must admit that in my case, I need certain gadgets to keep my penis as hard as it was when I was young, such as a tight ring of my own making that I place at the base of my penis, in order to maintain the rigidity and hardness I like to have. And since I don’t allow orgasm, said strangulation is not a problem. I’ve been doing this since 2016, or nine years now, without problems and with complete happiness…
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Ahora que lo pienso, no dejo de maldecir la hora en que en los colegios de curas donde hice mis primeros años escolares, nos insistían que la masturbación era un pecado detestado por Dios, y que como consecuencia de ello no solo iríamos al infierno, sino que su práctica nos sacaba el fósforo del cerebro, haciéndonos rápidamente en idiotas e inútiles para la sociedad. Tuvieron que pasar largos 63 años para que en un momento complicado de mi vida, mediante la psicología, llegara a la conclusión que todo ello era falso y producto de las mentes oscurantistas de las religiones cristianas en particular. No me atrevo a calificar a otras religiones, por carecer de fundamento de ellas. El caso es que una vez que me liberé de dicha carga, pude masturbarme con total felicidad y renegar de los tantos años perdidos. Hoy a mis 84 años recientemente cumplidos soy un adicto a los bordes o cornisas como le llamo yo, y que hago por lo menos, tres veces por día, y como no hay límites para esas prácticas el día posterior a mi 84 cumpleaños, me gratifiqué por siete veces en la jornada. Claro, el llegar al borde y no permitirse el orgasmo, te mantienen la lívido tan alerta como un joven de 15 años. Debo reconocer que en mi caso necesito de ciertos adminículos que me la mantienen tan dura como cuando era joven, como es el caso de un anillo ajustado de mi fabricación que lo pongo en la base de mi amigo, a fin de mantener la rigidez y dureza que me gusta tener, y como no permito el orgasmo, dicha estrangulación no es problema. Esto que les cuento, lo estoy haciendo desde el 2016 o sea ya 9 años, sin problemas y con toda felicidad…
Now that I think about it, I can’t help but curse the time when, in the priestly schools where I attended my early years, they insisted that masturbation was a sin detested by God, and that as a consequence, not only would we go to hell, but its practice would drain the phosphorus from our brains, quickly rendering us idiots and useless to society. It took a long 63 years before, at a difficult moment in my life, I came to the conclusion through psychology that all this was false and the product of the obscurantist minds of the Christian religions in particular. I don’t dare classify other religions, as I lack any basis for them. The fact is that once I freed myself from that burden, I could masturbate with complete happiness and deny the many wasted years. Today, at the age of 84, I’m addicted to edging, or ledges as I call them, and I do it at least three times a day. Since there are no limits to these practices, the day after my 84th birthday, I indulged myself seven times a day. Of course, reaching the edge and not allowing myself to orgasm keeps my libido as alert as a 15-year-old. I must admit that in my case, I need certain gadgets to keep my penis as hard as it was when I was young, such as a tight ring of my own making that I place at the base of my penis, in order to maintain the rigidity and hardness I like to have. And since I don’t allow orgasm, said strangulation is not a problem. I’ve been doing this since 2016, or nine years now, without problems and with complete happiness…
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Ahora que lo pienso, no dejo de maldecir la hora en que en los colegios de curas donde hice mis primeros años escolares, nos insistían que la masturbación era un pecado detestado por Dios, y que como consecuencia de ello no solo iríamos al infierno, sino que su práctica nos sacaba el fósforo del cerebro, haciéndonos rápidamente en idiotas e inútiles para la sociedad. Tuvieron que pasar largos 63 años para que en un momento complicado de mi vida, mediante la psicología, llegara a la conclusión que todo ello era falso y producto de las mentes oscurantistas de las religiones cristianas en particular. No me atrevo a calificar a otras religiones, por carecer de fundamento de ellas. El caso es que una vez que me liberé de dicha carga, pude masturbarme con total felicidad y renegar de los tantos años perdidos. Hoy a mis 84 años recientemente cumplidos soy un adicto a los bordes o cornisas como le llamo yo, y que hago por lo menos, tres veces por día, y como no hay límites para esas prácticas el día posterior a mi 84 cumpleaños, me gratifiqué por siete veces en la jornada. Claro, el llegar al borde y no permitirse el orgasmo, te mantienen la lívido tan alerta como un joven de 15 años. Debo reconocer que en mi caso necesito de ciertos adminículos que me la mantienen tan dura como cuando era joven, como es el caso de un anillo ajustado de mi fabricación que lo pongo en la base de mi amigo, a fin de mantener la rigidez y dureza que me gusta tener, y como no permito el orgasmo, dicha estrangulación no es problema. Esto que les cuento, lo estoy haciendo desde el 2016 o sea ya 9 años, sin problemas y con toda felicidad…
Oh Hell yeah!. What a sexy man. I could get used to waking up next to him.